octubre 28, 2008

"Dimensión personal" - Fotografía - Natalia Castillo, 2008

JARDÍN DE LA POESÍA - RADIO EN VIVO
Carlos Castillo Quintero y Raúl Moreno Jerez
Jueves 30 de octubre
7 pm
Patio Español
Sede UIS Bucarica
Transmisión en directo
Emisoras UIS Estéreo y UIS AM
En internet: emisoras.uis.edu.co


ARTE POÉTICA

"No olvida la palabra al que muere en el mar
o se abandonaa la tormenta que sabe que viene,
al que camina en la tiniebla
o sobre las aguas
y escribe un único poema de arena
que borra con su pie.
No olvida, pero se pudre
como el agua quieta en una artesa
(o la sonrisa del muerto)
si no fluye
si no se pronuncia
si no se escribe..."

(Carlos Castillo Quintero)

Raúl Moreno Jerez (Bucaramanga, 1961). Poeta y teatrero. Realizó estudios de economía en la Universidad Cooperativa de Colombia. Obtuvo el tercer premio en el primer Concurso Metropolitano de Poesía, "Gustavo Cote Uribe," 2000, Biblioteca Pública Gabriel Turbay. Ha publicado los libros de poesía: Manual del suicida, El hombre del girasol, 2006. Otros textos son Técnica Mixta, Sombras Sueños Colores, Luna de Papel.

Carlos Castillo Quintero (Miraflres, 1966. Ha publicado los poemarios Piel de recuerdo (1990), Burdelianas (1994), Rosa fragmentada (1995), el libro de cuento Los inmortales (2000), la antología El placer de la brevedad/Seis escritores de minificción y un dinosaurio sentado (2005) y el libro de poemas Sin el azul del día (2008) con el cual obtuvo el premio del CEAB-2007. Con Saga de los amantes (inédito) obtuvo en el 2002 el Premio Nacional de Poesía Universidad Metropolitana de Barranquilla, y con Estación nocturna (inédito) el Premio a la Mejor Obra Boyacense en el VIII Concurso Nacional de Poesía Ciudad de Chiquinquirá. En el 2006 se diplomó en Creación Narrativa en el Taller de Escritores de la Universidad Central de Bogotá (TEUC). Fue incluido en la Antología Internacional de Cuento La flor del día/Trofeos de la lectura (Raúl Brasca y Luis Chitarroni, comp. Editorial Desde la Gente, Buenos Aires, Argentina, 2007); y en la Segunda Antología de Cuento Corto Colombiano (Harold Kremer y Guillermo Bustamante, comp. Editorial Universidad Pedagógica Nacional, Bogotá D.C., 2007).

octubre 24, 2008

"Desnudo doloroso" - Amadeo Modigliani


"BURDELIANAS"
Carlos Castillo Quintero
UPTC, 1994



PREÁMBULO

Agreste, licenciosa, pasas la vida
sin pensar si sueñas
o en realidad gozas las formas de tu noche.

Y eres así:
no más imaginarte para huir
y penetrar la rosa que escondes
en la certeza de tu cuerpo

Agreste, licenciosa, te llamas Ifigenia,
te dicen Emilce.
te dejas decir-coger sin desear ni adornar
nada las cosas,
sin recordar, siquiera la condición de tu cuerpo.

Pasas la vida, usando, apenas un poco,
el reverso luminoso de las horas...




BURDELIANA III
Sobre el lecho,
la desnudez soporta el tatuaje
la huella caliente de manos cumplidoras
consumando oscuros compromisos.

Y dentro,
se va presintiendo el torrente
que lo inunda todo... y no deja de ser placentero
sentirse mojado de hombre,
humildemente entregado
a la locura de tomar aquello que no me pertenece.



BURDELIANA XII

1.

Caballero mío:
En esta ciudad ayer llovió,
de las montañas comenzaron a bajar barquitos de papel
montados sobre la lluvia.

Estuve pendiente por si veía tu bandera de pirata.
Ninguno naufragó
tuve que reconocer
que no habían sido construidos por tus manos.

2.

Hasta mis gastadas sábanas llegan noticias:
dime, es cierto ese rumor que se expande en la noche,
que te has ido, que no recuerdas mi nombre ni mis labios,
que ya no juegas con la lluvia...
y que te cortaste la barba.

En esta ciudad ayer llovió, y como siempre
fui a las montañas y envié barquitos de piel
a tu encuentro:
todos naufragaron sin la bondad de tus lágrimas.




BURDELIANA XIII


A, Gustav Von Aschenbach



"Sin título" - Luis Caballero

1.

Arribaste pronto
para la agilidad de los ojos y la piel.
Sentí tu enorme presencia poseyéndome,
intimidando mi cuerpo con palabras-sabores-palabras
que me recorrieron hasta hacerme tuyo.
Llegaste cuando apenas comenzaba mi sol interior
y te recibí confundido y noble, como un perro
ante el pan nuevo que le ofrece un nuevo amo.

2.

Me gustabas ensimismado sobre la playa de mi cuerpo
y solo,
resueltamente solo en tu corazón.
...Y tus labios besaron la apetecida muerte
mientras deshacía en el mar mi cuerpo de rapaz
y penetraba el cercano rumor de las olas.




BURDELIANA XVIII

Cadenas para sentir
mientras me consumes, ebrio,
nervioso por la exactitud de los cuerpos.

Cadenas en los labios
Para evitar la torpeza de ofenderme
Por la simplicidad de tu miedo,
tu pudorosa sensación
de que mi cuerpo pueda causarte daño.




BURDELIANA XIX

Vivo noches,
compartiendo con obtusos contendores
sin evitar el rincón oscuro que siempre he temido:
la atrocidad de los cuerpos
deformados por el alcohol o la risa.

Vivo, perteneciendo a quien recoja mis labios
o pague alguna cuenta de las que corresponden
o, simplemente, me sonría de esa forma que sé
y no puedo resistir.
Te repito que vivo,
para que no vayas a pensar,
que este recorrer de calles y de camas,
este esfuerzo por presentarme siempre bello...
para que no vayas a pensar, que esta soledad,
no puede parecerte vida.




Derechos reservados
© Carlos Castillo Quintero
 
 


octubre 21, 2008


 
COMITIVAS INVISIBLES
Cuentos breves de fantasmas
Buenos Aires, 2008

La editorial argentina Desde la gente entregó a sus lectores la antología internacional de minificción "Comitivas invisibles / Cuentos breves de fantasmas" que incluye textos de James Joyce, Enrique Anderson Imbert, Thomas Browne, Arthur Conan Doyle, Gesualdo Bufalino, Juan José Arreola, Virgilio Piñera... entre otros autores consagrados y junto con ellos textos de los colombianos Gonzalo Arango, Manuel Mejía Vallejo, Humberto Senegal, Gustavo Tatis Guerra y Carlos Castillo Quintero.

La compilación estuvo a cargo de RAÚL BRASCA y LUIS CHITARRONI.

Esta es una muestra (breve, por supuesto)...



CUENTO DE HORROR
Juan José Arreola,
Palindroma, México

La mujer que amé se ha convertido en fantasma. Yo soy el lugar de sus apariciones.



CONFESIÓN
Marcial Fernández,
Andy Watson, Contador de historias, México


A Francisco Cervántes, i.m.

Los fantasmas no asustamos a la gente. Somos, por el contrario, amables y hermosos. Pero nadie nos ve.



REGRESO DEL DOLOR
Gonzalo Arango
 De: Rev. A la topa tolondra, Colombia

Aunque no la conozco ni la había visto nunca en mi vida, pienso que estará turbada por otras razones ajenas a la muerte del tipo, muerte que sólo a mí me concierne.

La gente se dispersa asqueada por los despojos triturados del muerto, y ese sol que pronto lo pudrirá. La mujer y yo quedamos junto al cadáver abandonado.

-Haga algo por él, usted que puede -dice con voz trémula.

Esa voz me conmueve por la cantidad de amor y de dolor, como de nostalgias y de esperanzas rotas.

Soy el único que puedo hacer algo por él -digo-. Y agrego -:Yo traté de ayudarlo, pero fracasé.

La mujer se aleja. En sus pasos descubro el cansancio y el peso de una desesperación superior a sus fuerzas, pero no puedo ayudarla.

Sin más esperanza recojo mi cadáver y me marcho con él. 



HOMBRE EN EL UMBRAL
Carlos Castillo Quintero,
Los inmortales, Colombia

Con la sensación del agua tibia deslizándose sobre su piel, la mujer, desnuda, sale del baño y frente al tocador se contempla, se reconoce bella, espléndida en su desnudez.

El hombre, parado en el umbral, la mira.

Ella se perfuma y un aroma de selva llena la habitación; cada movimiento de su mano entreabre su cuerpo, insinúa lo que viene. Los senos firmes sienten la caricia y se impacientan. Como para distraerse peina el ondulado manantial que llega a su cintura; de sus ojos azules brota el oscuro fuego que la embarga.

El hombre parado en el umbral, la mira.

Ya vestida, su desnudez es mayor. Bajo la bata ceñida sus caderas auguran abismos. Sin prisa, se prepara una bebida, mira el reloj y en el lecho se abandona.

Es bella piensa el hombre, y es mi esposa.

Una vez más vuelve a sentir el deseo pertinaz de poseerla. En ese momento alguien entra a la casa, la mujer sonríe complacida. Tiene llave propia, piensa el hombre y lo ve subir, la ve arrojarse en brazos del intruso.

El hombre parado en el umbral, la mira, los mira y nuevamente maldice su maldición de fantasma.


© Derechos reservados

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